14 agosto, 2017 Remica Servicios Energéticos

¿Qué diferencia existe entre compromiso y obligación?

¿Existe una diferencia entre compromiso y obligación? Ambos conceptos son utilizados en la mayoría de las veces como sinónimos y en expresiones como “Me veo en la obligación de…” o “Me siento en el compromiso de…” sin embargo no son lo mismo.

Según la Real Academia Española de la Lengua la palabra compromiso se define como “obligación contraída” y por otro lado el término obligación como “aquello que alguien está obligado a hacer”.

La principal diferencia entre ambas palabras es desde donde se origina la acción: la obligación nos viene impuesta desde el exterior, mientras que el compromiso emana de nuestro interior, no puede ser impuesto. No existe la posibilidad de aceptar o no la obligación y debemos cumplirla, aunque a veces no estemos de acuerdo, lo que supone una serie de inconvenientes ¿Por qué? Porque cuando tenemos que hacer algo que nos han impuesto la intención no es la misma.

En contrapunto, cuando nos comprometemos a hacer algo, existe una aceptación libre y a conciencia, sin ningún tipo de presión externa, lo hacemos porque realmente queremos. Es una elección tomada desde la libertad, sin ningún tipo de presión externa, y podemos enfocarla como un reto personal. Esto provoca que frecuentemente se llegue más lejos de lo inicialmente previsto ante el compromiso que ante la obligación. Quien se compromete se convierte en protagonista de la historia, le imprime su sello personal a la tarea que está realizando, la convierte en su historia.

Existen compañías donde cuyos ejecutivos y vendedores no tienen objetivos de ventas impuestos (los famosos “planes”), sino que cobran una comisión directa de la facturación. Esto podría generar un cierto acomodamiento por parte de los empleados, como por ejemplo “ya tengo mis necesidades cubiertas, ¿para qué trabajar más?”. Sin embargo cada año los empleados están más comprometidos con su tarea, le ponen entusiasmo y disfrutan con ella, constituye un reto y por eso mismo se superan una y otra vez.

Se puede decir que la diferencia entre compromiso y obligación es que el primer concepto se relaciona con el “quiero” sin embargo la obligación se relaciona con el “tengo que” y esto influye en nuestra forma de pensar, comportarnos y afrontar las situaciones que se nos presentan en el día a día. El compromiso se corresponde con acciones coherentes con aquello con lo que nos hemos comprometido, la obligación por el contrario es impuesta, no se elige y paraliza las acciones.

El compromiso en coaching es la declaración más importante, es la fuente de energía de donde emana nuestra fuerza para pasar a la acción. Cuando nos comprometemos con algo, elegimos ese compromiso libremente, lo podemos ver como un reto, lo aceptamos y emprendemos acciones para su solución. Es una elección interior, libre.

La obligación viene impuesta desde el exterior, no es nuestra, no tenemos la libertad de aceptarla y en muchos casos cumplimos a regañadientes. ¿Comprometido y obligado? ¿En qué estado de ánimo te sientes mejor? ¿Estás comprometido con tus acciones o simplemente te sientes obligado a ellas?

El compromiso es el motor de la acción. El compromiso aporta libertad. Cada una de estas decisiones tienen un impacto en la relación entre uno y otro y por lo tanto existen consecuencias.

El hecho de tener una obligación resta libertad, esto genera una energía negativa.

Recapitulando, cuando por fin nos comprometemos vamos más allá de cumplir con una obligación. La persona comprometida es aquella que cumple con sus obligaciones haciendo un poco más de lo que, normalmente, se espera de ella. En muchos casos la falta de compromiso se debe principalmente a la pereza, comodidad y egoísmo que llegan a manifestarse incluso con arrogancia. Las personas que no llegan a ejercer o actuar con compromiso se instalan, en el mejor de los casos en la obligación. Así la obligación sustentada como vínculo jurídico nos constriñe a la mera realización de una acción, según el derecho vigente. Con la obligación estamos fuera del protagonismo en la acción.

Posiblemente en nuestra cultura de acción encontramos entornos guiados por la obligación. Los emisores de cultura nos orientan hacia el cumplimiento de la estricta obligación dictada por sus intereses sin canalizar la enorme fuerza que el individuo puede aportar a través del compromiso.