25 enero, 2016 Agencia SEO

Descubrir las emociones positivas para resolver problemas en el trabajo

descubrir las emociones positivasDescubrir las emociones positivas es una poderosa herramienta que hará que la jornada laboral sea mucho más productiva y también más agradable.

Según Mónica Esgueva,  autora del libro Cuando sea feliz,  en las últimas dos décadas el mundo científico y universitario ha comenzado a estudiar el potencial de las emociones positivas para solucionar problemas, desarrollar capacidades, sobreponerse a situaciones y obstáculos y mejorar la resiliencia.

La autora cita los estudios de Martin Seligman, realizados a más de 4.000 personas, en los que se mostró que las fortalezas y virtudes fundamentales para las personas son la sabiduría y el conocimiento, la humanidad, el coraje, la justicia, la moderación y la trascendencia.

Además, existen otras cinco fortalezas que se relacionan directamente con el nivel de satisfacción que uno experimenta, en mayor grado que todas las demás. Se trata de la gratitud, el optimismo, el entusiasmo, la curiosidad y la capacidad de amar y ser amado.

 

Entrenar la inteligencia emocional

Descubrir las emociones positivas y saber gestionarlas correctamente es fundamental para lograr el desempeño profesional con un alto nivel de éxito. Según la teoría de Daniel Goleman, autor del libro Inteligencia Emocional, en la pretensión de los individuos para alcanzar el éxito, la inteligencia cognitiva tiene un impacto de un 10-20%, mientras que la emocional tiene un impacto de entre un 80-90%.

Es decir, que la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos (inteligencia emocional) es fundamental a la hora de alcanzar el éxito en el desempeño profesional y personal.

A través de una serie de técnicas la inteligencia emocional se puede mejorar. Claudia Calderón, coach y autora en el blog de Infojobs, define así las características de las personas con un alto índice de inteligencia emocional:

Practican la ‘autoconciencia’ y saben gestionar sus emociones

Las personas con gran inteligencia emocional conocen sus impulsos y emociones, y utilizan esta información para conocer qué las genera y cómo dificultan conseguir los objetivos propuestos.  Pero, además de conocer sus emociones, la inteligencia emocional consiste en saber manejarlas utilizando la razón.

Son ‘empáticas’ y tienen habilidades sociales

La empatía consiste en entender cómo se sienten las personas que nos rodean. Sin embargo, no se trata de un mero “reconocimiento de emociones” (es decir, de saber cuándo una persona está enfadada, irritada, aburrida…), sino que la empatía también consiste en actuar en consecuencia para no herir a las personas.

La empatía es una cualidad muy valiosa ya que facilita a la comunicación, el consuelo o la resolución de problemas. Junto a ella, las personas emocionalmente inteligentes tienen influencia en las personas que les rodean y son conscientes de que tienen el poder de alegrar o entristecer a las personas de su alrededor.

Están motivadas

Afrontar los obstáculos con una actitud positiva es fundamental, ya que al creer que se pueden cambiar las cosas las personas realizan acciones para lograr sus objetivos. Sin embargo, enfrentarse a las dificultades pensando que nada puede cambiar las cosas, motiva a todo lo contrario.

 

Inteligencia emocional grupal

Lo primero que hay que tener claro es que un equipo de trabajo formado por personas inteligentes no tiene por qué ser un grupo emocionalmente inteligente. Así lo afirman los investigadores Vanessa Urch Druskat y Steven B. Wolff quienes destacan que deben darse tres condiciones para lograr la efectividad del grupo:

  • Tiene que tener en cuenta las emociones individuales de sus miembros.
  • Debe cuidar de las emociones o humores de su propio equipo.
  • Ha de fijarse en las emociones de otros grupos e individuos de fuera de sus ‘fronteras’.

¿Cómo lograr mejorar la inteligencia emocional de un grupo?

  • ‘Todos estamos en el mismo barco’. En un grupo con inteligencia emocional, los éxitos y los fracasos son de todos; sin responsabilizar a personas concretas ya que eso puede afectar negativamente a las personas. Todos trabajan por lograr un objetivo común.
  • La comunicación es fluida. Se celebran reuniones bien estructuradas de forma periódica. Las personas integrantes del grupo practican el elogio sincero y se tratan con respeto, por lo que el ambiente de trabajo es bueno.
  • Cada miembro conoce sus funciones, que están bien definidas y les permite tener autonomía en su trabajo
  • Existe un buen liderazgo. El líder de este tipo de grupos motiva a las personas tanto de manera individual como colectiva.
  • Hay mecanismos para medir la efectividad. Se establecen hitos que permiten medir si el equipo está siendo efectivo y si está cumpliendo el plan de acción prefijado.