4 abril, 2016 Agencia SEO

La autoestima y su influencia en el desempeño profesional

la autoestimaPercibirse a sí mismo como una persona valiosa es uno de los sentimientos más poderosos del ser humano. La persona que se siente valiosa confía en sí misma y en los demás, ofrece su ayuda y la pide cuando la necesita, ya que esta percepción de su propio valor procede en gran medida de su autoestima, de la aceptación de uno mismo tal como es, con sus fortalezas y debilidades.

La autoestima juega un papel fundamental en la calidad de vida personal, está claro, pero en este artículo nos centraremos en el papel que juega en la vida profesional.

Conocerse a sí mismo y tener una actitud positiva y segura hacia las propias competencias, favorece en gran medida las relaciones personales en el ámbito laboral, algo que, tal como ya hemos comentado en otros post, es decisivo para el trabajo en equipo, el liderazgo y la gestión del cambio en las organizaciones. Hablamos, lógicamente, de la autoestima sana, equilibrada, no de las personas que son incapaces de reconocer sus limitaciones y adoptan una actitud de superioridad ante los demás.

¿Qué aporta a una organización una persona con una sana autoestima, como valor diferencial respecto a la persona insegura, que no se valora a sí misma?

Una de las aportaciones que realiza la persona con autoestima en su entorno profesional es la capacidad de asumir responsabilidades: no le importa reconocer un error, o su responsabilidad en un tema que no ha salido todo lo bien que se esperaba, porque confía en sus competencias, no se lleva el error a lo personal, sino que analiza lo que ha pasado, asume su parte y aprovecha la oportunidad de aprender del error.

Otro aspecto del profesional con autoestima sería su capacidad de emitir juicios objetivos e imparciales, ya que no necesita enmascarar la realidad ni los comportamientos propios o ajenos para no tener que reconocer una equivocación. Esta actitud evita muchos conflictos en las organizaciones.

Normalmente, la persona con una sana autoestima es íntegra, auténtica, porque se conoce y se acepta, y genera en su entorno más próximo relaciones más positivas que las que suele establecer una persona insegura y temerosa de equivocarse. No se pone a la defensiva y escucha abiertamente a los demás.

Decíamos antes que la autoestima procede del autoconocimiento; por tanto, este tipo de personas, al ser conscientes de sus fortalezas y debilidades, emprenderán acciones para fortalecer sus áreas de mejora. También tendrán menor resistencia al cambio, ya que confiarán en sus capacidades para afrontarlo, y buscarán recursos para que el impacto de sus carencias sea menor.

La persona con autoestima no se compara, porque valora el concepto que tiene de sí misma, y respeta a los demás porque también se respeta. Deja espacio a las necesidades de los demás porque es consciente de las propias.

Podríamos además establecer una relación entre autoestima positiva y asertividad: la seguridad y confianza de la persona con alta autoestima le permite mostrarse asertivo con los demás, defendiendo sus ideas sin necesidad de mostrarse agresivo o, en el polo opuesto, totalmente pasivo.

Por el contrario, las personas con baja autoestima suelen anticipar resultados negativos, y son más competitivas y resentidas; su forma de relacionarse es también negativa, ya que se comparan permanentemente con los demás y su inseguridad les lleva a no asumir su responsabilidad cuando se generan problemas en los equipos de trabajo. Esta actitud pesimista quita mucha energía, lo que puede afectar negativamente al trabajo.

Por tanto, tener empleados y directivos con una autoestima positiva favorece las relaciones interpersonales, base del trabajo en equipo, permite reconocer los errores como forma de aprendizaje y aporta una forma de resolución de conflictos más eficiente. Todo ello tiene una clara repercusión en un buen desempeño profesional.

En siguientes post trataremos la autoestima desde un punto de vista más pragmático: ¿Cómo se puede mejorar la autoestima en el ámbito laboral?