12 septiembre, 2016 Agencia SEO

Organización dentro de las empresas: trabajo en equipo VS ‘superestrellas’

organización dentro de las empresas

Para obtener una óptima organización dentro de las empresas, ¿es mejor potenciar el trabajo en equipo? ¿O por el contrario es mejor destinar una gran partida presupuestaria a  ‘fichar’ profesionales muy reconocidos en el sector? ¿Cuál de los dos modelos hace que la organización sea más eficiente?

Margaret Heffernan, emprendedora (ha ocupado el puesto de CEO en varias empresas), articulista (entre otros medios colabora con el Hufftington Post) y ponente en las TEDTalks, opina que de manera muy frecuente la organización dentro de las empresas ha estado muy condicionada por un modelo en el que se posiciona todo el valor en los empleados estrella, que consiguen mejores resultados que el resto.  Sin embargo,  en su opinión, no es el modelo que debe primar.

“En los últimos cincuenta años hemos administrado la mayoría de organizaciones y algunas sociedades dando por hecho que el éxito se logra seleccionando superestrellas, a los hombres y –ocasionalmente- mujeres más brillantes, y dándoles todos los recursos y el poder”, explica.

De ese modo las organizaciones esperan obtener los mejores resultados y, sin embargo, el efecto es el contrario ya que la competitividad entre esas superestrellas no genera más colaboración entre ellas, sino rivalidad, un mal funcionamiento y un despilfarro de recursos, lo que a menudo desequilibra la organización dentro de las empresas.

“Si la única forma de que el más productivo tenga éxito es suprimiendo la productividad del resto, tenemos que encontrar una mejor forma de trabajar y una manera más rica de vivir”, asevera Margaret Heffernan.

De la misma opinión es Seth Godin, uno de los teóricos del Marketing más reconocidos de la actualidad, quien en su blog destaca la importancia de la actitud de las personas. “Una organización llena de gente honesta, motivada, conectada, con ganas de aprender y experimentar, con valores e impulsiva, siempre derrotará a aquellas que sólo tengan gente con talento. Siempre”

 

Una experimento real sobre organización dentro de las empresas

Para ejemplificar su teoría, Margaret Heffernan se apoya en un experimento realizado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology). Convocaron a cientos de voluntarios, a los que dividieron en grupos. Posteriormente les pidieron resolver varios problemas de gran dificultad.

Como era de esperar, algunos grupos tuvieron más éxito que otros. Pero lo realmente interesante fue que los equipos de alto rendimiento no fueron los que tenían una o dos personas con un altísimo cociente intelectual; ni tampoco los grupos con la suma de cocientes intelectuales más alta.

Los grupos que lograron un mayor rendimiento fueron aquellos que cumplían tres condiciones: mostraban un alto grado de sensibilidad social mutua, daban aproximadamente el mismo tiempo a todos para expresarse, de modo que ninguno se imponía sobre el resto pero tampoco hubo personas que no participaron, y tenían más mujeres en ellos.

“Esta experiencia muestra que lo que sucede entre las personas importa. Porque en los grupos en los que existe alta sintonía y sensibilidad mutua las ideas fluyen y prosperan. Las personas no se estancan, no derrochan energía en callejones sin salida”, afirma Margaret Heffernan.

 

La cultura de la ayuda es fundamental

Esta experta asegura que según su experiencia debe desecharse la idea de que promover una cultura de ayuda y colaboración mutua es signo de debilidad. Por el contrario, considera que cuando se trata de construir equipos de alto rendimiento, este tipo de actuaciones supera a las mayores inteligencias individuales.

“Ayudar implica que no tengo que saberlo todo, solo tengo que trabajar con personas que saben dar y recibir ayuda”, asevera. Pero para lograr que esta cultura de la colaboración prospere y sea un factor positivo dentro de la organización de las empresas, la interacción entre las personas debe producirse.

El mayor problema reside en que, aunque es algo que en muchas organizaciones se considera que se ‘dará normalmente’ lo cierto es que no siempre sucede así.

“Hace 20 años, cuando dirigía mi primera empresa tecnológica me di cuenta de que las personas brillantes que había contratado estaban tan centradas en su trabajo individual que no se conocían entre sí. Fue entonces, cuando insistí en que dejáramos de trabajar por un momento para conocernos mejor unos a otros, cuando las cosas comenzaron a funcionar realmente bien”, recuerda Margaret Heffernan.

Considera que el tiempo le ha dado la razón y que dos décadas después ha visitado compañías que han prohibido a sus trabajadores servirse tazas de café en su puesto de trabajo, con el fin de que se vean obligados a interactuar con sus compañeros en la cafetería o máquinas expendedoras.

Y es que, como ella misma afirma, conviene recordar que las organizaciones no las forman edificios ni ordenadores, sino las personas.

El vídeo de la ponencia de Margaret Heffernan está disponible online