8 abril, 2015 Remica Servicios Energéticos

Dirección de equipos: ¿qué aspectos deben tenerse en cuenta?

En un mundo globalizado como el actual, la dirección de equipos se ha vuelto una tarea cada vez más compleja.  Los equipos tienden a reflejar entre sus miembros una gran cantidad de experiencias, formación, edades, procedencias geográficas, diferencias culturales…

También se da la circunstancia de que los profesionales que forman los equipos cuentan con un mayor grado de especialización. Así pues, existen directivos que se enfrentan al reto de dirigir equipos formados por auténticos expertos que, por sus conocimientos, disponen de la mejor cualificación para aconsejar que se tomen unas medias u otras.

Dirección de equipos. Aspectos a tener en cuenta

Sin embargo, hay que tener en cuenta que un equipo es algo más que la suma de profesionales. Para dirigir un equipo de manera eficaz, la persona que lo dirige debe lograr la implicación de todos los medios en la consecución del objetivo común.

Aunque la estrategia para dirección de equipos depende de cada caso, existen algunas directrices comunes que los expertos recomiendan seguir:

  • Orientarse a la consecución de objetivos. La evaluación de un grupo dependerá de los resultados que consigue. Dado que no son las personas individuales, sino el equipo el que consigue resultados, lograr que los miembros de su equipo interactúen de manera coordinada y que, al mismo tiempo, aporten lo mejor de sí mismos será fundamental.
  •  Predicar con el ejemplo. Dicen los expertos que “los mejores líderes son espejo de lo que hay que hacer”. Si quieren que todas las personas adquieran un compromiso, debe ser el primero en comprometerse. También es fundamental que cada miembro pueda tener autonomía real para desarrollar su trabajo.
  • Sacar lo mejor de cada persona. En la dirección de equipos, un buen líder tiende a potenciar las mejores capacidades de los miembros de su equipo. Esta capacidad funciona en ambos sentidos: si se resaltan los aspectos negativos, se potenciarán dichos aspectos. Si, en cambio, se resaltan los positivos, será más fácil acercarse a los resultados que se quieren obtener.
  • Entender las dinámicas de cada grupo. Trabajar con un grupo de personas es complejo. Hay que entender múltiples aspectos, como el rol de cada persona dentro del grupo, o las fases en las que se encuentra el mismo. Cuando las personas llevan tiempo trabajando juntas, pueden aparecer conflictos que pueden entorpecer y ralentizar el resultado final.
  • Evitar los problemas de liderazgo. La dirección de equipos no puede perder de vista que también forma parte del grupo. Por ello, se recomiendan evitar problemas como las diferencias de estatus, distanciarse de la realidad al pensar que algo es mejor o peor de lo que es realmente, o perder la humildad.

 

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