5 agosto, 2015 Remica Servicios Energéticos

El síndrome del trabajador quemado: qué es y cómo combatirlo

 

Que tire la primera piedra aquel que no haya tenido momentos de estrés en el trabajo.  Puede incluso que más de una vez hayas asegurado estar “quemado”. Sin embargo, el llamado “síndrome del trabajador quemado” (burnout, por su denominación en inglés) lleva asociado toda una serie de síntomas como agotamiento mental, físico y emocional continuo.

síndrome trabajador quemado

La primera vez que se acuñó el término fue en 1974, por parte del psicólogo clínico alemán Herbert Freudenberger. Éste utilizó dicho término para describir aquellos estados físicos y psicológicos que tanto él como otros colegas sufrían al trabajar con una gran cantidad de jóvenes drogadictos.

Desde entonces, se le han dado numerosas definiciones, pero todas ellas coinciden en tres puntos: agotamiento emocional, aislamiento laboral y vacío existencial, derivado de la creencia de que el trabajo que uno hace carece de sentido.

En el año 2007, el consultor experto en motivación, Lotfi El Ghandouri publicó El despido interior: Cuando nuestra infelicidad laboral nos lleva a convertir nuestro trabajo en una prisión. En éste planteaba una serie de preguntas que era conveniente que el empleado se formulase antes de sentirse “quemado” y aseguraba que al “despido interior” se llegaba por una escalera que poco a poco iba minando la ilusión con la que se comenzó a trabajar para pasar de la “entrega” a la “resignación”.

Por ello, el autor reflexionaba en torno una serie de cuestiones que era conveniente hacerse para atajar el problema: ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Cómo evitar que la inercia nos empuje?

 Numerosos estudios aseguran que en torno al 15% de los españoles sufre el síndrome de trabajador quemado, recogen que es más frecuente en mujeres y que, además, se suele presentar en los primeros años del ejercicio profesional. De hecho, el porcentaje de burnout es mayor en trabajadores jóvenes que en aquellos de más de 35 años.

Pero, ¿qué podemos hacer para evitar este síndrome de trabajador quemado? En artículos anteriores hablábamos de la importancia de la resiliencia (capacidad para afrontar situaciones difíciles y sobreponerse a ellas), del gran peso que tiene la identificación con el trabajo  (la cual provee motivación, dirección y propósito a los esfuerzos que se realizan en el ámbito laboral), es decir, de la importancia de desarrollar la capacidad de auto motivarse, de prepararse para poder desempeñar un trabajo que sea relevante para uno mismo, y ser proactivo a la hora de diseñar la propia carrera profesional.

Además de estas acciones y actitudes, muy vinculadas con el propio desempeño profesional, hay otras actividades que se pueden realizar para evitar llegar al síndrome de burnout:

  • Reforzar las relaciones personales; los vínculos sociales suponen un gran apoyo a la hora de afrontar situaciones que puedan ser estresantes.
  • Evitar actitudes competitivas en el ámbito laboral y fomentar la colaboración y buen clima entre compañeros.
  • Tener una actitud asertiva ante compañeros y responsables.
  • No asumir compromisos que de antemano se sabe que no se podrán cumplir, por no disponer del tiempo o conocimientos necesarios.
  • Contribuir al respeto mutuo en el trabajo, siendo respetuoso con los demás y pidiendo reciprocidad.
  • Plantearse metas y expectativas ambiciosas pero realistas, evitando retos inalcanzables que supongan un sentimiento de frustración permanente.
  • Mantener un ritmo de vida saludable, respetando los tiempos necesarios para relajarse en el ámbito personal, que ayudan a un mejor rendimiento en el trabajo.
  • Cuando se detecta que se puede estar padeciendo este síndrome, tomar medidas, hablarlo y consultar con un experto si se considera necesario.

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