1 octubre, 2018 Remica Servicios Energéticos

Propósito, en el corazón del liderazgo

empresas con propósito

 

Hace unos meses Remica participó, entre otras empresas, en un estudio llevado a cabo por la consultora BMC Innovation, que llevaba por título “El propósito, en el corazón de la estrategia”.

La semana pasada BMC ha presentado las conclusiones del estudio a las empresas que han participado en el mismo. Una de estas conclusiones es que los millennials prefieren marcas con propósito, es decir, prefieren trabajar en empresas cuyo core business es trascendente para la sociedad, aporta algo, la sociedad saldría perdiendo si esta empresa desapareciera.

Ponentes y asistentes coincidieron en que en un mundo globalizado en el que la transparencia ya no es una opción, porque la tecnología hace visible lo positivo y lo negativo de las organizaciones.

La coherencia organizacional se convierte en un factor fundamental de éxito y pervivencia de las empresas. De nada sirve realizar campañas de marketing o de employer branding espectaculares, si después tus clientes o empleados pueden comunicar a través de las redes sociales que su experiencia cliente/empleado no se corresponde con lo que la marca publicita. Por ello, si la empresa tiene un propósito, una misión, debe ser coherente con ella en su gestión interna.

Fabián Jalife, director de Contenidos de BMC, expresó con una frase muy afortunada, desde nuestro punto de vista, que “el ser de una compañía, su ADN, es su propósito”.

El propósito es la brújula que orienta a personas y organizaciones para poner lo mejor de sí mismos en la consecución de sus objetivos; es lo que dota de sentido el esfuerzo que conlleva alcanzar metas difíciles. Decía Séneca que a quien no sabe dónde va ningún viento le es favorable. El propósito nos orienta, como la brújula, para poner las ideas en acción, para planificar, tomar decisiones y saber si vamos en la dirección correcta.

Por ello, los departamentos de comunicación de las empresas deben trasladar a los empleados el propósito de la organización, la misión hacia la que se dirigirán los esfuerzos de todos.

A su vez, los líderes deben invertir tiempo y empeño en transmitir adecuadamente el propósito de las funciones que deben realizar los equipos. Es fundamental que tengan la convicción de que el “para qué” voy a hacer esta tarea, tiene un sentido, sirve para algo relevante.

Cuando regalamos a los equipos el “para qué” les damos la oportunidad de aportar ideas, de involucrarse y comprometerse más allá de los estándares habituales, para alcanzar resultados extraordinarios.

Los paradigmas de liderazgo han cambiado. El profesional requiere cada vez más que su trabajo tenga autonomía y propósito, y sus líderes deben ser personas con capacidad para otorgarles ambas cosas.

Pero este propósito, esta misión de la empresa debe ser real, debe vivirse en los mensajes que la organización emite hacia el exterior, y en la forma en que dirige en el interior.

En el ámbito de la gestión de personas decimos que a los empleados hay que decirles el “qué” y regalarles el “cómo”. También deberíamos intentar que tengan claro el “para qué” se hace esa tarea, y cómo se encuadra en la misión de la empresa. Con ello la dotaremos de propósito y sentido.

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