7 marzo, 2016 Remica Servicios Energéticos

¿Estás hoy de buen o mal humor? Evita que las emociones negativas controlen tu jornada de trabajo

estas hoy de buen o mal humor

¿Cómo has amanecido? ¿Estás hoy de buen o mal humor? Lo cierto es que todos tenemos días mejores y peores. Los días en los que algo nos molesta, o que por alguna razón estamos más decaídos o desanimados suelen ser jornadas que se nos hacen más largas y pesadas, en las que parece que realizar tareas en el trabajo nos cuesta el doble.

La buena noticia es que estos estados de ánimo no tienen por qué padecerse sin más, sino que pueden (y deben) combatirse para transformar los días grises en jornadas mucho más agradables y llevaderas.

¿Por qué existen las emociones negativas?

Los autores del libro Universo de emociones, han elaborado un mapa en el que las emociones se agrupan por “galaxias”. Es una forma útil de explicar gráficamente el amplio abanico de emociones que las personas son capaces de sentir.

Lo sorporendente es que “hay más palabras para describir emociones negativas que positivas. Esto se debe a que somos más sensibles a lo negativo que a lo positivo”, explica Rafael Bisquerra, director del Máster en Inteligencia Emocional en las Organizaciones y del Máster en Educación Emocional y Bienestar de la Universitat de Barcelona.

Según este experto, las emociones negativas suelen ser más frecuentes, más intensas y duraderas que las positivas ya que, por naturaleza, las personas estamos más sensibilizadas ante lo negativo que ante lo positivo.

¿Significa esto que pasamos más tiempo experimentando emociones negativas? Según Rafael Bisquerra, “pasamos la mayor parte del tiempo en estados emocionales neutros, en los que no somos conscientes de que sean negativos, pero tampoco positivos”.

Para poder alcanzar un estado de bienestar emocional, conocer cómo es el universo de las emociones facilitan que las personas sean capaces de transformar las emociones negativas en positivas.

Transformar los pensamientos negativos en positivos

Emociones como la tristeza, el enfado, la desilusión, etc. generan actitudes negativas. Sin embargo, se pueden neutralizar a través de argumentos claros y certeros. Cristina Shima, especialista en desarrollo de talento y mejora profesional y colaboradora del portal orientacion-laboral.infojobs.net, aconseja “la técnica de sustitución + acción inmediata: sustituir cada pensamiento negativo por tres positivos (siempre 3 a 1 para que no haya dudas) y, sobre todo, ponerte en acción”.

Estas son algunos de los pensamientos negativos más frecuentes que identificados por esta autora:

  • Estoy perdido. Especialmente ante cambios importantes o nuevas tareas, puede suceder que las personas se sientan ‘perdidas’ cuando se enfrentan al reto de afrontar nuevos objetivos. Dejarse vencer por abatimiento no es la solución. Por el contrario, reconocer nuestras limitaciones para después comenzar a indagar y preguntar nos ayudan a adquirir los conocimientos que nos hacen falta para ir completando poco a poco nuestra tarea.
  • No soy capaz, no podré afrontarlo. Suele decirse que ‘querer es poder’ y, en muchas ocasiones cotidianas, es cierto. Siempre que estamos cualificados para desarrollar un trabajo, y que las metas propuestas sean factibles, somos capaces de hacerlo. Lo que suele suceder es que, en muchos casos, da miedo enfrentarse a un nuevo reto. “Cuando tomas la decisión de hacer algo que en teoría no puedes, te liberas y hacerlo te llevará a la gloria”, explica Cristina Shima.
  • Me aburro, es tedioso. Hay tareas poco agradecidas, incluso aburridas por ser muy repetitivas o pesadas de realizar. Sin embargo, tu actitud ante ellas influye mucho en cómo las percibes. Rodearte de personas positivas, mezclar la actividad con algo que te guste… etc. puede hacer más llevadera esa tarea que te provoca pereza o tedio.
  • No merece la pena esforzarse. ¿Seguro? A menudo, no realizar un esfuerzo para realizar ciertas tareas provoca que nuestro trabajo sea percibido como ‘pobre’, lo que puede acabar trayéndonos problemas. Es importante relativizar: las cosas no suelen ser 100% positivas o negativas por sí mismas sino que quizá hay aspectos que han merecido la pena o que te han permitido aprender cosas.

Estas son solo algunas de las excusas que se pasan por nuestra cabeza pero hay muchas más: soy demasiado mayor o demasiado joven; soy muy lento o excesivamente rápido; soy demasiado exigente o me falta precisión… También hay pretextos y pensamientos negativos que se refieren a otras personas y a factores externos: la culpa es de esa persona/departamento, de la situación económica, de los políticos, del mundo…

Frente a estos pensamientos negativos, Cristina Shima nos recuerda que no somos meros espectadores de nuestras vidas, sino que tenemos capacidad de actuar sobre lo que nos rodea. “Tú eres quien quieras ser y puedes serlo desde este mismo instante. Como el que deja de fumar y se convierte automáticamente en exfumador. Sólo nosotros somos responsables de nuestras (in)decisiones”.

 

Después de leer este artículo cuéntanos ¿estás hoy de buen o mal humor? ¿Crees que podrás mejorar y transformar tus emociones positivas en negativas?