8 enero, 2018 Remica Servicios Energéticos

Razones para apostar por la formación continua en 2018

Conviene apostar por la formación continua en 2018

Atrás quedaron los tiempos en los que la formación profesional estaba relegada a un periodo concreto de la vida, y restringida a centros de formación profesional o universidades. Actualizar conocimientos mediante la formación continua se ha convertido en algo habitual en el día a día de empresas y profesionales que quieren aprovechar todas las oportunidades que les brinda un mercado donde los cambios se producen con frecuencia y rapidez.

Apostar por la formación continua beneficia tanto a las personas como a las organizaciones, que en 2018 seguirán apostando por ello. Estas son las razones.

La formación continua ayuda a que las organizaciones alcancen sus metas

La formación continua podría definirse como “los procedimientos formales que una organización utiliza para facilitar el aprendizaje, de forma que la conducta resultante contribuye a la consecución de sus metas y objetivos1.

Por ello, cada vez más las compañías invierten recursos en programas de formación continua, incluso como forma de superar periodos difíciles. Según un informe hecho público por la Fundación BBVA en 2016, en plena crisis económica (años 2007-2013) el sector privado duplicó la inversión destinada a mejorar los conocimientos y habilidades de sus empleados, hasta alcanzar un valor máximo de 7.320 millones de euros.

  

Permite  adaptarse a los cambios  tecnológicos

Varios informes auguran que la creciente digitalización y el desarrollo de la inteligencia artificial presagian una profunda transformación de los  puestos de trabajos actuales.

Según el informe elaborado por la firma CBRE, en el año 2025 el cincuenta por ciento de los puestos de trabajo cambiarán o desaparecerán debido a la innovación tecnológica.

Jorge M. Martínez y Martín Martín-González, autores del primer Barómetro del Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitarios (OEEU) de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria, de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) matizan este tipo de predicciones.

Estos expertos consideran, en declaraciones recogidas por el diario El Mundo, que lo que sucede es que los perfiles profesionales se encuentran en un periodo de transición y que, con el tiempo,  las ocupaciones ligadas a procesos “automatizables” tenderán a desaparecer ya que se podrán realizar mediante algún tipo de plataforma tecnológica o digital.

Sin embargo, esta revolución tecnológica hará que se necesiten otro tipo de perfiles profesionales, ligados por ejemplo a los sectores tecnológicos, de servicios para las personas o de marketing.

Aumenta los conocimientos y habilidades profesionales

Según el Premio Novel de Economía Joseph Stiglitz “nunca ha sido tan importante aprender como ahora”. Y es que, en el contexto económico actual, los profesionales deben adquirir competencias y habilidades que les permitan adaptarse a los cambios continuos que sufre el mercado.

Es lo que se conoce como aprendizaje continuo o  lifelong learning. Un concepto que a veces resulta confuso,  ya que ‘aprendizaje’ se asocia a ‘estudiar’. El lifelong learning, en cambio,  debe concebirse como una actitud y forma de apoyo a  profesionales, para que estos adquieran los conocimientos y habilidades necesarias para el mejor desempeño laboral.

Algo que se puede conseguir mediante diversas técnicas de formación continua (seminarios, jornadas, charlas, mentoring, coaching…) y no necesariamente a través de los sistemas de aprendizaje más tradicionales, basados en primero memorizar y examinarse después.

Las nuevas tecnologías ofrecen muchas posibilidades para que los profesionales puedan beneficiarse de programas de formación continua adaptados a sus necesidades concretas. En Remica contamos con un Campus Virtual a través del cual ofrecemos formación de calidad a nuestros empleados y colaboradores.

Es fundamental para ofrecer el mejor servicio

En el sector de las instalaciones y la eficiencia energética  en el que se desenvuelve nuestra compañía, los cambios normativos y los avances tecnológicos se producen de manera regular.

Por ello, para ofrecer un servicio adaptado a las nuevas circunstancias, es necesario ofrecer formación continua a las personas que forman la organización.

En nuestro caso,  en 1998, y de forma pionera en España,  Remica (que hasta entonces había desarrollado su actividad como  empresa de instalación y mantenimiento de sistemas de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria) evolucionó al iniciar su actividad como empresa de servicios energéticos.

Con ello, nuestra compañía incrementó su apuesta por la eficiencia energética  de las instalaciones,  ofreciendo a los clientes la posibilidad de contratar una gestión integral.  Un proceso en el que hubo que implicar a todos los miembros de la organización y donde la formación continua jugó (y sigue jugando a día de hoy) un papel fundamental.

Todavía queda mucho por hacer

La formación continua figura entre los puntos de referencia para los objetivos de los sistemas de educación y formación de la Unión Europea en 2020.

No obstante, ¡todavía queda mucho por hacer! Como muestran datos aportados por Eurostat, España se sitúa por debajo de la Unión Europea en el porcentaje de población ocupada que realiza formación continua.

Una situación que contrasta con los países del norte de Europa: los trabajadores de Dinamarca, Suecia, Finlandia son los que más se someten a programas de formación continua. En cambio, Grecia, Irlanda y Bélgica ocupan los últimos lugares del ranking.

1 Definición acuñada por William McGehee y Paul W. Thayer en su obra Training in Business and Industry

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