13 mayo, 2016 Remica Servicios Energéticos

La excelencia en el trabajo surge al combinar conocimientos técnicos y ética profesional

la excelencia en el trabajoCuando hablamos de la excelencia en el trabajo, ¿a qué nos referimos exactamente? ¿Qué distinguen a los trabajadores ‘excelentes’ de aquellos que no lo son?

En opinión de Emilio Martínez Navarro, doctor en Filosofía y experto en Ética de las Profesiones de la Universidad de Murcia, un profesional excelente es aquel que combina una magnífica preparación técnica con una conciencia ética.

En su artículo Ética de la profesión: proyecto personal y compromiso de la ciudadanía, Martínez Navarro explica que en las sociedades actuales no se considera válida  cualquier actitud para ejercer una profesión. “De los profesionales se espera que sean excelentes en su campo y por ello habrán de encarnar aquellas actitudes que hoy por hoy son necesarias para alcanzar la excelencia”.

Es decir, que además de los conocimientos técnicos, se  espera que las personas desplieguen sus actitudes y aptitudes para prestar un servicio excelente a la comunidad a través de su ejercicio profesional.

Del mismo parecer es Howard Gardner, neurocientífico y autor de la teoría de las inteligencias múltiples quien puso en marcha un experimento llamado Goodwork Project en el que participaron unos 1.200 individuos. Entre las principales conclusiones de este estudio Gardner destaca que descubrieron que no hay profesionales excelentes que no tengan conciencia ética. “Las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes”, explicaba en abril de 2016 en una entrevista concedida al diario La Vanguardia.

En opinión de este experto, no es posible alcanzar la excelencia “si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia. Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética”.

Una visión que contrasta con la creencia generalizada de que el éxito y la riqueza solo se pueden obtener mediante métodos poco éticos; o con el comportamiento de algunos jóvenes profesionales que creen que sin dar ‘codazos’ no es posible triunfar. “Los jóvenes aceptan la necesidad de ética, pero no al iniciar su carrera, porque creen que sin dar codazos no triunfarán. Ven la ética como el lujo de quienes ya han logrado el éxito”, se lamenta.

¿Cómo distinguir la excelencia profesional?

Dejando de un lado las teorías formuladas por expertos en la materia, en el día a día estas son algunas de las características que permiten identificar a los profesionales excelentes:

  • Están orientados al cliente. Piensan en cómo su trabajo puede beneficiar y ayudar a sus clientes (tanto internos como externos), lo que genera una buena imagen de la compañía.
  • Buscan soluciones y son eficientes al hacerlo. Se hacen responsables cuando hay que solucionar problemas o imprevistos, y reaccionan adecuadamente ante situaciones nuevas. Optimizan los recursos para responder ante cualquier necesidad interna o externa de la forma más eficiente y rápida posible, y al hacerlo a menudo superan las expectativas de su entorno.
  • Son asertivos. Estos trabajadores disponen de las habilidades sociales necesarias para saber decir ‘no’ y para enfrentarse a las situaciones difíciles con firmeza, pero de manera racional y argumentada.
  • Transmiten confianza. Los profesionales excelentes generan confianza tanto dentro de la organización como de forma externa, a clientes y colaboradores. La sinceridad, la integridad y tener las competencias necesarias son algunas de las características de estos profesionales que transmiten confianza a los demás.
  • Muestran una gran disposición a colaborar. Los profesionales considerados ‘excelentes’ están abiertos a escuchar nuevas ideas, aprender nuevos métodos, colaborar con otros equipos de trabajo y a implicarse en situaciones que precisan de su colaboración.
  • Tienen una capacidad de integrarse en el equipo e integrar a otros. Buscan desempeñar su labor de la mejor manera dentro del grupo/organización al que pertenecen y su actitud ayuda a que otros puedan hacer lo mismo.
  • Muestran ilusión por el trabajo que desempeñan, lo que a menudo genera un “efecto contagio” de esta sensación a su entorno.
  • Nunca terminan de aprender. Los buenos profesionales entienden que no pueden conformarse con los conocimientos que manejan actualmente porque el entorno laboral está en constante evolución. Por lo tanto se preocupan pon aprender más, bien sea a través de la experiencia o de programas de formación.

 

Si quieres profundizar sobre lo que distingue a los profesionales excelentes te recomendamos que leas otros artículos incluidos en nuestro blog:

  • La motivación, el motor para conseguir la excelencia en el trabajo
  • Remica premia la excelencia en el trabajo en equipo