27 junio, 2016 Remica Servicios Energéticos

Resiliencia: Gestión de la frustración en tiempos de crisis

resiliencia frustraciónYa hemos tratado hace tiempo en diferentes posts  la capacidad de resiliencia y adaptación que a día de hoy es valorada en cualquier entorno en el que podamos desarrollarnos. Además de que esta competencia engloba muchas características, una de ellas y sobre la que vamos a tratar hoy es la gestión de la frustración.

A día de hoy, y por la situación y coyuntura que nos ha tocado vivir especialmente, son muchas las frustraciones a las que nos enfrentamos y más aún cuando en nuestro entorno se han generado unas expectativas y necesidades que en muchos casos son irreales o que tiempos atrás se tenían y ahora no es posible. Esta es la realidad que con la crisis nos ha tocado gestionar desde las empresas y, especialmente, en los departamentos de Recursos Humanos desde la perspectiva del desarrollo de carreras.

Personas con altas expectativas, que cumplían con sus retos y que las compañías les nutrían cada vez más para crecer, han visto como, desde un tiempo hasta ahora,  se han estancado e incluso han retrocedido en su estatus profesional, económico y social. Y he aquí la cuestión: ¿Cómo hemos gestionado esto desde Recursos Humanos? ¿Con qué medios hemos contado para motivar, retener y seguir retando, o incluso, para mantener el bienestar y la salud “psicológica” de estas nuestros colaboradores?

Porque no nos engañemos; esta situación se ha producido en las empresas. Hemos visto como los “techos de cristal” han alcanzado a algunos de nuestros principales talentos e, incluso, hemos tenido que prescindir de algunas de nuestros profesionales “estrella” por la tan comentada crisis o, hemos debido tomar decisiones poco populares.

También, claro está, hemos incorporado “talento frustrado”; profesionales que, dada la falta de oportunidades, han asumido posiciones de menor nivel o han tenido que empezar de cero en un área desconocida para salir adelante, a pesar de tener a sus espaldas una dilatada o, por lo menos, considerable experiencia. He aquí el reto al que se enfrenta el equipo de selección: la tan trabajada adaptación persona-puesto, algo que ha ocurrido en no pocas empresas.

Igualmente, nos encontramos a veces con situaciones que también generan frustración y sobre las que tenemos que poner en marcha todos nuestros recursos para evitar llegar hasta ellas:

  • La eliminación o reducción de beneficios para nuestros equipos (salariales o emocionales).
  • Impedir el desarrollo de proyectos por falta de cierre de operaciones.
  • Falta de reconocimiento y recompensa por el trabajo y el esfuerzo.
  • Desarrollar y mantener un liderazgo insatisfactorio.

Desde aquí lanzamos esta cuestión versus reflexión, cómo hemos gestionado esto desde las compañías y más aún desde Recursos Humanos. Mucho hemos hablado de herramientas de motivar, de automotivación, pero cómo gestionamos la frustración que se genera por ello y por ende cómo gestionamos el bienestar de nuestra plantilla.

Conocemos y sabemos las consecuencias de la falta de una buena gestión en este ámbito, indefensión y falta de productividad, y por extensión el correspondiente impacto en los resultados económicos.

Encajar frustraciones de un modo u otro, con visión de superación y no de resignación, depende de la capacidad de resiliencia y adaptación que tengamos y que fomentemos desde las organizaciones.

¿Cómo hemos intentado superar este reto? Con imaginación y trabajo en gestión de equipos y liderazgo. Ideando cómo reorganizar, reubicar y motivar con formación. Trabajando con recursos límite para generar otro tipo de beneficios para generar compromiso y bienestar.

Los equipos de Recursos Humanos durante estos tiempos hemos tenido que fomentar nuestra creatividad, aprender a trabajar con recursos limitados y a re-inventar métodos y acciones para la gestión de todas estas reacciones que se dan en el entorno laboral.

Como conclusión a esta reflexión podemos decir que en el camino al éxito tanto en la vida laboral como en la personal, todo individuo se enfrenta alguna vez a ciertas situaciones que no le permiten avanzar hacia el logro de sus metas y objetivos produciéndose frustraciones. Esto es  normal, sin embargo, una persona o empresa es más efectiva en la medida que logre sobreponerse más rápido ante estos obstáculos. Por lo que la meta, y nuestro reto,  debe ser la de buscar mecanismos que les permitan volverse más tolerantes a la frustración y, de esa manera, evitar estancarse o inmovilizarse frente a estas situaciones, logrando así una ventaja competitiva para la organización.