12 noviembre, 2018 Remica Servicios Energéticos

Resiliencia y superación

resiliencia y superación

En esta ocasión, este post va a ser algo diferente de la línea en la que venimos trabajando en nuestro blog y sobre todo de lo que estáis habituados a leer en muchos blogs de Recursos Humanos sobre las competencias que hay que desarrollar en las empresas actualmente. Esta vez vamos más allá,  analizando dos habilidades  (resiliencia y superación) desde una faceta real y desde una experiencia vivida, en primera persona, por un miembro de la plantilla de Remica. 


Han sido muchos los artículos escritos hasta la fecha en este blog sobre resiliencia y la capacidad para superar y enfrentar retos en el trabajo, pero ¿y en la vida personal?

Desde que nacemos nos enfrentamos a un día nuevo y a poner en práctica lo aprendido y aprender de nuevo para ser mejores y más efectivos y eficaces en situaciones similares o idénticas.

Si nos paramos a pensar, resiliencia y superación son dos características cruciales que nos ayudan a ser mejores cada día y a crecer como personas y en general, es lo que ha ayudado a la humanidad a estar en el punto en el que nos encontramos, con grandes avances en todos los aspectos.

En mi caso personal, ya sabía la importancia de estas dos competencias, pero la vida me ha puesto en un camino, que aún más he tenido que desarrollar.

Para los que me conocen desde hace tiempo saben que nunca he sido una persona de “ir a lo fácil”. Siempre me han atraído los retos, lo difícil, aprender cosas nuevas, superarme a mí misma y enfrentarme a nuevas  situaciones y conocer nuevas personas. Pero, ¿quién me iba a decir que iba a enfrentarme al mayor reto de mi vida?

Volver a vivir y a aprender de nuevo cosas tan importantes, y a la vez tan nimias (desde una perspectiva simplista), como puede ser caminar, asearme, razonar, etc…

¿Os habéis preguntado qué pasaría si un día os despertarais y no pudierais ni caminar, ni vestiros, ni ir al baño por vosotros mismos, ni siquiera ver vuestro reflejo o imagen en el espejo?

El pasado mes de diciembre esto me ocurrió a mí. Soy una de las pocas personas que ha sobrevivido a un accidente cerebrovascular (ACV) o ictus. Entonces comenzó una nueva vida para mí y para los que me rodean.

Desde ese día que desperté en el hospital y no sabía que me había pasado tuve que poner en práctica, quisiera o no, la superación, que caracterizaba mi vida y poco a poco ir desarrollando aún más la resiliencia.

Esta última ha ido tomando aún más fuerza con el tiempo y ahora, diez meses después, sé que sin ella día a día y mi gran fuerza y capacidad de logro, no hubiera llegado a este punto, donde puedo compartir en este blog mi experiencia,  que espero ayude a todo el que lo lea a valorar la vida y lo que tenemos a nuestro alrededor, tomando una visión más positiva y a enfrentarnos a nuestro día a día con pasión, dedicando nuestro esfuerzo  a disfrutar de lo que hacemos y a ponerle corazón a todo ello.

Aquel día de diciembre, no entendía qué hacía yo en el hospital, por qué estaba postrada en una cama y por qué no me dejaban levantarme ¡Yo tenía muchas cosas que hacer!

Me empeñaba en querer levantarme para hacer algo tan normal como ir al baño. Pero una de las veces de las que ya se cansaron de mi insistencia, pude comprobar que no tenía fuerza en mi lado izquierdo. No podía caminar, no tenía equilibrio y tampoco veía “normal”.

Esta comprobación fue para mi cuerpo un esfuerzo titánico, que no me dejó unas cuantas horas exhausta, sino más bien el resto del día, porque mi sentido del tiempo había desaparecido.

No recuerdo cuándo me explicaron qué me sucedió. Solo pensé que así no podía estar, que ese no era mi lugar. Aquí llegaron sentimientos de diversa índole: incomprensión, frustración, dolor emocional, enfado, etc. Entonces empezó mi lucha.

Aún hoy continua esa lucha y está en todos los momentos presente, incluso también para el que nos lee, si se detiene a pensar. Enfrentarse a un nuevo día es poner logro y resiliencia al mismo, para hacernos mejores y que nuestra vida sea más fácil.

Mi visión y percepción de la realidad y de la vida son completamente diferentes desde entonces, y no sólo en el sentido más “metafórico” sino en el sentido más “literal”. Lo difícil es afrontar esto, y aprender a vivir de nuevo. Despertarte todos los días y levantarte con la fortaleza para volver  a empezar, puedo asegurar que es agotador. Pero esto es la resiliencia, enfrentarte como el bambú a las inclemencias del tiempo, a dejarte moldear por la experiencia vivida.

Esta perspectiva ha cambiado de manera literal porque el ictus dañó en parte mi visión, motivo por que cual he tenido que aprender  a ver de otra manera, aprender de nuevo las perspectivas, a calcular espacios, calcular velocidades y muchas otras cosas.

Lo difícil ha sido que yo recordaba perfectamente cómo percibía antes, como era mi realidad antes…. Y ahora mi realidad era otra.

He tenido que aprender a caminar de nuevo, a recuperar mi equilibrio ¡y tantas otras cosas! Tantas como si volviera a nacer, y en el sentido literal ha sido así; mi cerebro ha “reseteado” y he regresado a la infancia. Ahora tengo una nueva oportunidad.

Después de esta breve presentación de la experiencia que personalmente vivo cada día, os invito a que reflexionéis y veáis cómo vosotros lo ponéis en práctica y os deis cuenta que cada cosa que hacemos es fruto de esa superación y logro que posee naturalmente el ser humano, y sobre todo y ante todo valorar las cosas que hacemos y tenemos y que nos hacen ser quién somos, y ponerle pasión y corazón cada día.

Nos podemos quedar estancados y ahí donde nos pone “la vida”, pero naturalmente el ser humano tiene un empuje que hace que crezcamos más. No nos quedemos ahí, pero tú eliges, tienes ese poder.

La fuerza no viene de la capacidad corporal, sino de la voluntad del alma. Gandhi.

Comments (9)

  1. Enhorabuena por el artículo, pero sobre todo por tu poder de superación. Como tu bien dices, Ojalá todas las personas tuviéramos esa capacidad de esfuerzo.
    Ánimo y mucha suerte por los logros que quedan por venir.
    Un abrazo

  2. Luis Valcárcel

    Felicitaciones Almudena. Yo te conocí hace años en tu trabajo y tu desempeño anterior. Y puedo entender perfectamente lo que escribes. Lo que sientes ahora recordando como eras antes.
    Un abrazo fuerte desde el otro lado del mundo hasta donde han llegado tus hermosas palabras y tu fuerza de voluntad. ÁNIMO!

  3. Jorge

    Enhorabuena Almudena, además de poder de superación eres una auténtica artista haciendo un trabajo de una auténtica periodista.
    Espero q tus palabras contribuyan a mejorar las actitudes de tantas personas q ven la vida desde un prisma negativo.
    Sigue adelante!!
    Un beso grande

  4. Chon Pecci

    Almudena: Estamos muy felices por ti, muy orgullosos por tu capacidad para adaptar tus nuevas habilidades con esa visión diferente que da la verdadera inteligencia, la emocional. Nos alegramos contigo por tus ganas de vivir y te damos las gracias por entender lo que significan las segundas oportunidades, y por la generosidad de compartirlo. Te queremos, Carlos y Chon.

  5. Conchi Guerrero Robles

    Almudena, no tengo palabras suficientes para expresar todo lo que siento y he sentido desde te cambió la vida, a ti y a todos los que estamos a tu alrededor. Nos has enseñado a valorar la vida, más si cabe, y a sentir un orgullo inmenso de contar con unos amigos como TU Y PEDRO. Vuestra lucha, tesón y esfuerzo son dignos de admirar. Enhorabuena con todo mi corazón ♥. Un beso fuerte de Conchi

  6. David Sánchez

    Gracias Almudena por compartir tu experiencia y ENHORABUENA por tu mejoría. Espero que nos volvamos a ver pronto y compartir experiencias de trabajo, lo que indicaría tu gran recuperación. Un beso fuerte.- DAVID

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